‘Sueños de libertad’: «Yo tengo la culpa de que estés sola» (Mejores momentos)
Pelayo se despide de Marta en ‘Sueños de libertad’ cargado de culpa, renuncia a confesar su mayor secreto y toma una decisión que marca su adiós definitivo.

En plena tercera temporada, ‘Sueños de libertad‘ sigue demostrando por qué es la serie más vista de la televisión y uno de los grandes fenómenos de Atresplayer.
Entre giros de guion, despedidas dolorosas y decisiones que cambian destinos, uno de los momentos más comentados de la semana lo protagonizan Pelayo y Marta, interpretados por Alejandro Albarracín y Marta Belmonte, en una escena marcada por la culpa, el silencio y las oportunidades perdidas.
Chantajeado por Cárdenas, su rival político, Pelayo se ve obligado a dimitir como gobernador civil y aceptar un nuevo cargo diplomático en México.
Lejos de España, aparece ante él la posibilidad real de ser feliz junto a Darío, el hombre al que siempre relegó por sus ambiciones profesionales, por el peso de la educación recibida y por el miedo a vivir libremente sus sentimientos.
Tras una conversación clave con Damián, Pelayo toma la decisión de empezar de cero y le propone a Darío (Pedro Frejeiro) acompañarlo en esta nueva vida.
Antes de marcharse, Pelayo se despide de Marta y de su madre, Doña Clara (Marta Calvó). Marta, fiel a su forma de entender la vida, lo apoya porque cree en el amor, mientras que su madre intenta frenar el viaje.
Finalmente, incluso Doña Clara acaba aceptando la decisión, consciente de que su hijo necesita alejarse para encontrarse a sí mismo.
Sin embargo, hay una verdad que Pelayo arrastra como una losa: fue él quien chantajeó a Fina (Alba Brunet) para que abandonara a Marta, convencido de que así protegería a los tres y evitaría mayores problemas.
Ahora comprende que su decisión no solo no arregló nada, sino que destrozó la vida de Marta y la dejó completamente sola.
En una escena cargada de tensión emocional, Pelayo imagina confesarle toda la verdad a Marta. En su mente, la reacción de ella es devastadora, llena de rabia y dolor.
Ese temor lo paraliza. Incapaz de afrontar las consecuencias, Pelayo calla. En lugar de confesar, anima a Marta a ser feliz, a darse una oportunidad con Chloe y a seguir adelante, creyendo que así puede redimir, al menos en parte, su culpa.
Un momento silencioso pero demoledor que resume a la perfección el adiós de Pelayo: un amor que llega tarde, una verdad que nunca se dice y una despedida marcada por el arrepentimiento.