Melani Olivares se sincera sobre el peso de Paz en ‘Aída’: “Era un personaje muy cosificado”

Melani Olivares es una de esas actrices que han sabido ganarse el cariño del público a base de constancia, cercanía y personajes inolvidables.

Su papel de Paz Bermejo en la mítica serie ‘Aída’ marcó a toda una generación de espectadores y se mantuvo en pantalla durante una década, convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de la ficción televisiva española.

Ahora, con el estreno de la película ‘Aída y vuelta’, la actriz vuelve a conectar con aquel universo que tantos éxitos le dio. En este nuevo proyecto, Olivares no solo retoma al personaje de Paz, sino que también juega con una versión de sí misma, en un ejercicio metanarrativo que apela directamente a la memoria colectiva del espectador.

Con motivo del Día de Reyes, la intérprete visitó el plató de ‘Fiesta’, donde repasó su trayectoria profesional y habló sin tapujos sobre las consecuencias que tuvo el enorme impacto del personaje. Aunque dejó claro que el éxito de la serie siempre lo ha vivido con orgullo, reconociendo que fueron diez años de trabajo muy intensos, también admitió que algunas reflexiones le han llegado con el tiempo.

Durante la entrevista, Melani Olivares explicó que la fama de Paz no le pesó en aquel momento, pero sí después. Con perspectiva, reconoce que se trataba de un personaje muy marcado por la cosificación, al que ella misma define como “la puta tierna”, una etiqueta que, según confiesa ahora, ha tenido más carga de la que parecía en su día.

La actriz también quiso desmontar la idea de que ‘Aída’ la encasilló únicamente en la comedia. De hecho, recordó que nada más terminar la serie comenzó a rodar un thriller para Antena 3 producido por Bambú Producciones, aunque señaló con cierta ironía que ese cambio de registro vino acompañado de un salario notablemente inferior.

Fiel a su estilo directo, Olivares asumió además que su sinceridad le ha convertido en una fuente habitual de titulares. Ella misma se define como “bocazas”, pero defiende que no sabe actuar de otra manera: prefiere decir lo que piensa antes que impostar un discurso que no siente. Una honestidad que, lejos de perjudicarla, ha reforzado su imagen pública como una actriz auténtica y sin filtros.

Con esta nueva etapa y el reencuentro con uno de sus personajes más emblemáticos, Melani Olivares demuestra que mirar atrás también sirve para entender mejor el camino recorrido y seguir avanzando con una mirada más crítica y consciente.