La purga de Sueños de libertad: Oriol Tarrasón, el actor que viene a demostrar que la maldad no tiene límites
Minutos antes de que Jesús de la Reina (Alain Hernández) fuera asesinado por su tía Digna (Ana Fernández) hizo una llamada telefónica. Al otro lado del teléfono un hombre desconocido le advertía haber incumplido su acuerdo. Nadie sabía quién era ese hombre y qué era ese acuerdo. Fue una escena sin más, escondida tras la muerte del personaje más malo de Sueños de libertad, la serie más vista de la televisión que cada sobremesa emite Antena 3. Aquella muerte que dejó a todo los espectadores sumidos en la sorpresa se emitió en el capítulo 269. 36 capítulos después, los seguidores de Sueños de libertad van a descubrir quién era ese hombre desconocido: es Gabriel, interpretado por Oriol Tarrasón, el nuevo malo malísimo de Sueños de libertad, más malo que Jesús de la Reina, más malo que don Pedro (Juanjo Puigcorbé), más malo que María (Roser Tapias), más malo que los malos más malos de la pequeña pantalla.
“Desde el primer momento el espectador va a saber que es malo. Digamos que es un malo que viene de cara”, explica Tarrasón en un descanso entre escena y escena. “El espectador desde el primer momento sabe lo que vengo a hacer, pero los personajes que me rodean, no. Es la diferencia con Jesús de la Reina, con él estaba clarísimo, todos los sabían, pero conmigo, no”, insiste.
Gabriel es hijo de Bernardo, único hermano de don Damián de la Reina, el patriarca de Sueños de libertad, con el que no se habla desde hace muchos años tras haber sido desheredado y haber emigrado a México. Gabriel es un hombre atractivo, carismático, elegante y muy agradable en el trato. De los que nunca pierden la compostura y todo lo piden por favor, aunque esté lanzando el mayor dardo o manteniendo la conversación más agria.
La distancia entre los hermanos, Bernardo y Damián, hizo que Gabriel no conociera a sus parientes, aunque si sabe de su existencia. El caso de un cliente al que representa le trae a Toledo y Gabriel, que ha sabido de la muerte de Jesús en días previos, se acerca con la excusa de presentar sus condolencias a la familia. Pero lo cierto, es que Gabriel llega a Toledo con un objetivo mucho más oscuro… un objetivo que, seguramente, Jesús conociese e impulsase, pero que será ahora cuando comience.

Begoña, interpretada por Natalia Sánchez, es uno de los personajes a los que más le cambiará la vida con la llegada de Gabriel. Si para la actriz la muerte de Jesús de la Reina ya fue “una crisis”, la llegada de un nuevo malo, más malo todavía que el anterior, supone devolver “la piedra filosofal” que suponía Alain Hernández para Sueños de libertad. No es fácil acabar con un malo, pero tampoco lo es encontrar a uno nuevo.
“Sigo llevando fatal que él (Alain) no esté. Cuando hablo con él le sigo echando la bronca y le digo que por qué no vuelve a mí. El personaje de Jesús era una piedra filosofal del proyecto. Entiendo que las historias van cambiando, pero es también mi forma de agarrarme a lo que hay porque me encanta y porque lo vivo”, reconoce la actriz. Ahora, ese desierto que dejó Jesús de la Reina ha encontrado un nuevo oásis, el que traerá Gabriel. Agárrense porque vienen curvas.
La llegada de Oriol Tarrasón, el cual conoce muy bien el duro trabajo detrás de una serie diaria y al equipo de Diagonal, productora de Sueños de libertad, pues ya trabajó con ellos en Amar es para siempre, va a marcar el inicio de nuevas tramas que prometen sorprender a los espectadores y seguir elevando el nivel de una serie que no deja de crecer en éxito y seguimiento. Líder absoluta cada tarde, Sueños de libertad se mantiene invicta con una media del 13,3% de share medio, más de 1,2 millones de espectadores y 2.074.000 espectadores únicos en esta temporada. La serie de Antena 3 ha demostrado ser una apisonadora, aventajando en su franja a sus dos rivales más cercanos en 4,8 y 5,7 puntos, respectivamente.
Pero mantener esos datos y esa responsabilidad cuesta. Lo saben muy bien los actores, los que cada día se convierten en Begoña, Gabriel, Damián, Digna o Andrés. Es, en palabras de Natalia Sánchez, “una montaña rusa constante”. De hecho, ambos, tanto Sánchez como Tarrasón, reconocen que desvincularse de sus personajes en la vida real es prácticamente imposible. Conviven con ellos, se sientan junto a ellos, están presentes en todo momento. “Son muchas horas”, afirma la actriz. “No es solo las horas de grabación sino que llegas a casa y tienes que seguir porque te tienes que estudiar todo lo del día siguiente. Son jornadas de nueve horas en el estudio más todo lo que viene después en casa”, insiste. Pero a estas largas jornadas se une la responsabilidad de un equipo en el que se mide todo, hasta el más mínimo detalle, hasta si un verbo está mal utilizado en una frase o si al sentarse en una butaca la falda de Digna deja ver los cables del sonido.
“Es frío, calculador, no deja nada al azar y tiene muy claro lo que quiere conseguir y está dispuesto a lo que sea para conseguirlos”
Oriol Tarrasón, actor
El día de estas entrevistas, Digna (Ana Fernández) y Begoña tenían una escena juntas muy emocional. Algo va a ocurrir en Sueños de libertad que va a poner e mundo de los De la Reina y de los Merino patas arriba. El culpable va a ser Gabriel, para lo bueno y para lo malo. Nos cuenta Oriol Tarrasón que en una de las primeras escenas que grabó nada más aterrizar en Sueños de libertad tuvo que decir la siguiente frase: “No soy la persona que me gustaría ser”. Y nos asegura que es la frase que mejor puede definir a Gabriel.
“Es una persona que está en búsqueda de algo. Ha tenido un pasado traumático y, entonces, viene un poco a limpiar eso. Pero como buena serie diaria, esas limpiezas a veces vienen por venganzas. Realmente es un personaje que está luchando por unos objetivos. Es frío, calculador, no deja nada al azar y tiene muy claro lo que quiere conseguir y está dispuesto a lo que sea para conseguirlos. No diré lo que quiere, pero sí es importante decir que para el espectador es un personaje que hará lo que tenga que hacer para lograr lo que quiere“, asegura el actor.
Minutos antes de sentarnos con Oriol Tarrasón ha grabado una escena que se verá dentro de varias semanas. En ella, otro de los personajes de Sueños de libertad le decía “que tengas suerte”, y Gabriel le respondía: “No dejo nada en manos de la suerte. Lo que sigo lo consigo”.
La realidad es que nada se deja en manos de la suerte en Sueños de libertad. Es difícil para incluso quien hace la serie saber por qué se llega al éxito y por qué Sueños de libertad ha llegado a él de manera tan rápida y fulminante. Si le preguntas a Oriol Tarrasón lo achaca al “alma”, porque “cuando hay alma hay algo bonito en los proyectos en el día a día que traspasa la pantalla”. “Yo lo he visto cuando he llegado aquí”, sentencia, y añade que “es algo como intangible”. Dice que tal vez piense así porque “soy un romántico”, pero “me gusta creer que el ser humano cuando da empatía y amor recibe lo mismo”. Y lo cree con todo en la vida. “Creo que el ser humano es capaz de lo peor, pero también de lo mejor, y creo que cuando está dispuesto a dar lo mejor, pues eso llega”, concluye.

“Es algo inaudito”, dice Natalia Sánchez sobre el éxito de Sueños de libertad. “No nos esperábamos este éxito y mucho menos este éxito sostenido durante tanto tiempo”, añade. Tal vez, la clave de ese éxito que ni ellos se llegan a creer es que el espectador es una parte de Sueños de libertad. Si el malo muere, hay que buscar un nuevo malo, más malo, más cruel y más complicado porque es lo que quiere el público. Como en una obra de teatro, como en un cuento clásico, Sueños de libertad da al que lo ve o lo lee lo que quiere.