La Promesa | QUÉ PASÓ entre Leocadia y Margarita y por qué se ODIAN tanto

La Promesa | ¿Qué pasó entre Leocadia y Margarita y por qué se odian tanto?

Uno de los grandes misterios que ha marcado la historia de La Promesa sale por fin a la luz, y lo hace de la manera más dolorosa posible. El enfrentamiento entre Leocadia y Margarita no es fruto de simples rencillas ni de malentendidos recientes, sino la consecuencia de un pasado oscuro, lleno de traiciones, silencios forzados y decisiones que destruyeron vidas. Lo que ocurrió entre ellas cambió sus destinos para siempre y explica el odio profundo que aún hoy las separa.

Desde hace tiempo, la tensión entre Leocadia y Margarita era evidente. Miradas cargadas de desprecio, palabras afiladas y una hostilidad imposible de disimular despertaban la curiosidad de todos en La Promesa. Nadie entendía cómo dos mujeres que compartieron tanto podían llegar a ese punto de ruptura absoluta. Sin embargo, la verdad estaba enterrada bajo años de miedo, culpa y resentimiento.

Todo se remonta a un episodio del pasado que ambas intentaron borrar. En aquel entonces, Leocadia y Margarita eran mucho más cercanas de lo que cualquiera imaginaría. Unidas por la confianza y por un secreto compartido, creían que nada podría separarlas. Pero una decisión tomada en un momento crítico lo cambió todo. Una decisión que Margarita nunca pudo perdonar.

La revelación muestra que Leocadia, acorralada por las circunstancias y presionada por fuerzas más poderosas que ella, optó por salvarse a sí misma. Para hacerlo, traicionó a Margarita de la forma más cruel: guardando silencio cuando hablar habría cambiado el curso de los acontecimientos. Ese silencio tuvo consecuencias devastadoras, marcando a Margarita con una pérdida irreparable.

Margarita fue quien pagó el precio más alto. Cargó con una culpa que no le pertenecía, sufrió el rechazo y fue obligada a reconstruir su vida desde las ruinas. Mientras tanto, Leocadia logró mantenerse a salvo, pero nunca logró escapar de su conciencia. El remordimiento la persiguió durante años, aunque jamás se atrevió a confesar la verdad.

Con el paso del tiempo, ambas mujeres siguieron caminos distintos, pero el destino volvió a cruzarlas en La Promesa. Desde ese momento, el odio de Margarita hacia Leocadia fue inmediato y visceral. No se trataba solo del dolor del pasado, sino de ver cómo Leocadia había seguido adelante como si nada hubiera ocurrido, ocupando un lugar que Margarita sentía que no merecía.

El episodio profundiza en el punto de vista de Margarita, mostrando su rabia contenida, su necesidad de justicia y su incapacidad para olvidar. Cada encuentro con Leocadia reabría heridas que nunca sanaron. Para Margarita, el perdón nunca fue una opción, porque hacerlo significaría aceptar que su sufrimiento no importó.

Leocadia, por su parte, vive atrapada entre el miedo a que la verdad salga a la luz y el deseo de liberarse del peso que lleva encima. Aunque su actitud suele parecer fría y calculadora, el episodio revela su fragilidad interna. El odio de Margarita es un recordatorio constante de su mayor error, uno que ni el tiempo ni el silencio han logrado borrar.

El clímax llega cuando, por primera vez, ambas se enfrentan sin máscaras. Las palabras que intercambian son duras, cargadas de reproches y verdades largamente reprimidas. Margarita acusa directamente a Leocadia de haber destruido su vida, mientras Leocadia, entre lágrimas, intenta justificarse, asegurando que no tuvo elección. Pero para Margarita, ninguna explicación es suficiente.

Esta confrontación no solo aclara el origen de su enemistad, sino que también sacude el equilibrio de La Promesa. Otros personajes comienzan a entender que el conflicto entre Leocadia y Margarita es mucho más profundo de lo que pensaban, y que las consecuencias de aquel pasado aún siguen vivas, afectando decisiones actuales.

El episodio deja claro que el odio entre ambas no es simple rencor, sino una herida abierta que nunca cicatrizó. Cada una representa una forma distinta de sobrevivir al dolor: Margarita desde la confrontación y la memoria; Leocadia desde el silencio y la negación. Ninguna ha encontrado paz.

El final del avance es devastador. Una nueva revelación sugiere que el secreto que las separó podría salir finalmente a la luz, obligando a Leocadia a enfrentarse a las consecuencias de sus actos y a Margarita a decidir si la venganza es el único camino que le queda. La pregunta ya no es solo qué pasó entre ellas, sino qué ocurrirá cuando toda la verdad sea conocida.

La Promesa demuestra una vez más que el pasado nunca desaparece del todo y que los secretos, por más enterrados que estén, siempre encuentran la forma de volver. El odio entre Leocadia y Margarita es la prueba de que algunas heridas no se cierran con el tiempo… solo esperan el momento adecuado para sangrar de nuevo.