LA PROMESA..LORENZO EN SHOCK! CONTRATA A UN PSIQUIATRA PARA ÁNGELA A ESCONDIDAS!
LA PROMESA… ¡LORENZO EN SHOCK! CONTRATA A UN PSIQUIATRA PARA ÁNGELA A ESCONDIDAS
En los próximos episodios de La Promesa, la tranquilidad aparente del palacio se ve sacudida por una decisión tan inesperada como inquietante. Lorenzo, completamente desbordado por los acontecimientos, toma una medida extrema que marcará un antes y un después: contratar en secreto a un psiquiatra para Ángela. Un gesto que, lejos de traer calma, abre una nueva herida llena de sospechas, miedo y manipulación.
Todo comienza cuando Lorenzo empieza a notar que algo no va bien con Ángela. Sus cambios de humor, sus silencios prolongados y ciertas actitudes inquietantes despiertan en él una mezcla de preocupación y pánico. Sin embargo, más que un interés genuino por su bienestar, lo que realmente atormenta a Lorenzo es el temor a que Ángela pueda decir algo indebido, revelar verdades que él ha luchado por mantener enterradas.
Ángela se muestra cada vez más frágil, atrapada en un entorno que no la comprende y que constantemente minimiza su dolor. Nadie parece escucharla realmente. Sus intentos de expresar lo que siente son interpretados como exageraciones o desvaríos, lo que la empuja a encerrarse aún más en sí misma. En ese contexto, la decisión de Lorenzo no surge como un acto de cuidado, sino como una estrategia desesperada de control.
Sin informar a nadie y actuando a espaldas de la familia, Lorenzo contacta a un psiquiatra. Todo debe hacerse con absoluta discreción. No quiere preguntas, ni miradas curiosas, ni opiniones contrarias. Para él, mantener las apariencias es tan importante como silenciar cualquier posible amenaza. El tratamiento de Ángela se convierte así en un secreto peligroso dentro de los muros de La Promesa.
Cuando Ángela descubre que ha sido evaluada sin su consentimiento, la traición la golpea con fuerza. Se siente observada, juzgada y utilizada. La idea de que su propio padre —o figura de autoridad— haya decidido tratarla como un problema que debe ser corregido la hunde aún más en la desconfianza. Su vulnerabilidad se transforma en rabia contenida.
Las sesiones con el psiquiatra no tardan en revelar una verdad incómoda: el verdadero foco del problema no es Ángela, sino el entorno opresivo en el que vive. Sus miedos, sus crisis y su angustia tienen raíces profundas en secretos familiares, presiones constantes y una falta absoluta de apoyo emocional. Cada sesión se convierte en un espejo que Lorenzo preferiría no mirar.
Mientras tanto, el resto de los habitantes del palacio empieza a notar que algo extraño ocurre. Comentarios a medias, ausencias sospechosas y cambios repentinos en la rutina de Ángela despiertan dudas. Jana, especialmente sensible a las injusticias, percibe que Ángela está siendo empujada al límite. Sus intentos por acercarse chocan contra un muro de silencios impuestos.
La tensión aumenta cuando el psiquiatra comienza a hacer preguntas incómodas. Cuestiones del pasado, recuerdos reprimidos y episodios que nadie quiere volver a mencionar salen a la superficie. Lorenzo entra en pánico al darse cuenta de que el tratamiento que debía servir para controlar la situación puede convertirse en la llave que abra la puerta a verdades devastadoras.
Ángela, por su parte, empieza a ganar claridad. Aunque el proceso es doloroso, comprende que no está “loca” ni rota, como le han hecho creer. Su sufrimiento tiene nombre y causa. Esta toma de conciencia la fortalece, pero también la pone en peligro, porque ahora sabe demasiado. Su mirada hacia Lorenzo cambia para siempre.

La relación entre ambos se deteriora rápidamente. Lorenzo, en shock, se debate entre su miedo a perder el control y el temor de que la verdad lo destruya. Cada gesto de Ángela le parece una amenaza, cada palabra un posible detonante. El ambiente en La Promesa se vuelve irrespirable, cargado de tensión psicológica y sospechas constantes.
La trama se complica aún más cuando el secreto empieza a filtrarse. Una conversación escuchada a escondidas, una visita inesperada, un documento fuera de lugar… Todo apunta a que la verdad está a punto de salir a la luz. Y cuando eso ocurra, las consecuencias serán irreversibles.
Los avances de La Promesa anuncian un arco narrativo intenso y profundamente humano, donde la salud mental deja de ser un tema secundario para convertirse en el centro del conflicto. La decisión de Lorenzo, tomada desde el miedo y el egoísmo, pone en evidencia una realidad incómoda: a veces, quienes dicen proteger son los que más daño causan.
En conclusión, la contratación secreta de un psiquiatra para Ángela no es un gesto de ayuda, sino el inicio de una espiral de mentiras, manipulación y revelaciones peligrosas. Lorenzo, completamente en shock, pierde el control de una situación que creía dominar. Y Ángela, lejos de romperse, comienza un camino doloroso pero liberador que podría cambiar para siempre el destino de La Promesa.